Es que no falta. En una disparatada noche volví a ti, medio loca, medio en paz. Creí que era la solución para un par de problemas. Me llenaste de palabras de consuelo acarameladas y ahora vuelvo a cero. La monotonía, el vacío de antaño me consumen y una vez más me arrepiento de haberte creído. Aún así sé que en el momento exacto que regreses te estaré esperando y me olvidaré de cada palabra agria. No me gusta que desaparezcas.
lunes 16 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada