No pude hacerlo. Simplemente no pude. Porque necesito escribir en clave. Porque necesito mis propios códigos. Porque leo y releo y las ganas de vomitar no desaparecen. Porque a lo que me negué por más de quince meses me golpea y no me suelta. Porque no existen catarsis. Porque las sonrisas me parecen más imbeciles que nunca. Porque la calle tiene señales que no me dejan respirar con normalidad. Porque las venganzas no sirven. Aún menos los experimentos. Pasan los años y por más que me sigo quejando los vuelvo a repetir, con las mismas caóticas y desesperanzadoras respuestas. Porque no me quiero dar por vencida. Pero hace mucho tiempo que la imagen no es la misma. Hace mucho tiempo que me descomprimí y vociferé mis adentros. Hace mucho tiempo que Pavlov no tuvo sentido. Quizá hace tanto, que sucedió hace sólo un segundo.
miércoles 16 de junio de 2010
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