miércoles 30 de junio de 2010

no contestar!

Las suposiciones vuelan por los aires. Vuelvo a llorar, pero esta vez le hecho la culpa a un par de diálogos de frases repetitivas y tonalidades frutales. Nunca lo supe entender. Las palabras no significan nada si es que sigues en el congelador. La sangre sigue corriendo y el martilleo constante junto al ventilador provocan un quiebre en lo que pretende ser una tarde tranquila. El sonido atronador del taladro se vuelve cada vez más ensordecedor. Un ruido circular endemoniado y en cualquier momento se me salen los ojos. Finjo preocupación por un tema irrelevante. Intento convercerte. Blah blah blah. Mi brazo sigue inmóvil y tú dándome la espalda. De pronto todo se llena de tráfico y luces y camiones repletos de sustancias acuosas tan negras como tu consciencia. Tan sólo me da pena el silencio.